LA PALABRA PARA HOY Jueves 11.10.2018

Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la
iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay superchería.
Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En mi gemir
todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre
mí tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de estío.
(Selah.) Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)

Sal. 32:2-5

Por lo cual te digo que sus muchos pecados son
perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona
poco, poco ama.

Lc. 7:47